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Un entorno que cautiva

Viña Vik

Diseño, vinos de alta gama, comida de autor y hospitalidad de lujo, es parte de lo que Viña Vik ofrece a día a día a sus visitantes y que enamora a aquellos novios que están buscando un lugar que salga de lo común para celebrar su matrimonio.
A 164 km. de Santiago, en medio del Valle Millahue en la comuna de San Vicente de Tagua Tagua, se puede ver desde lejos el techo ondulado de titanium que brilla con el reflejo del sol, señal de que estamos casi llegando a la majestuosidad de Viña Vik (www.vik.cl).
Desde la llegada el valle te envuelve con la magia de la naturaleza y las vistas que se entrecruzan con la arquitectura del lugar. Esta viña creada en 2006 por Alexander Vik -de padre noruego y madre uruguaya- junto a su señora Carrie, fue un proyecto que pensaron con dedicación, analizando tanto la estética como el desafío de crear vinos de alta gama que sean valorados a nivel mundial.
La historia cuenta que Alex, mientras corría entre los viñedos de Burdeos en Francia, pensó en  formar una viña propia y que fuera el mejor terroir para lograr un vino de excelencia. Con esta idea bajo el brazo reunió a un grupo de enólogos para encontrar un terreno apto en Sudamérica y Patrick Vallet -enólogo francés- le contó sobre 4.400 hectáreas que tenían un potencial único y estaban disponibles en el Valle de Cachapoal. Así comenzaron a hacer los estudios de vientos, suelo, temperatura y agua para ya en 2006 plantar las primeras hectáreas.

Junto con eso, unos años más tarde decidieron abrir el Hotel Vik Chile, un espacio para disfrutar del paisaje y tener una estadía de lujo. Este posee 22 habitaciones intervenidas por artistas chilenos y de otras partes del mundo, fue construido por el arquitecto uruguayo Marcelo Daglio y está situado en una colina desde donde se puede apreciar el entorno en todo su esplendor. El techo del hotel tiene una forma ondulada, similar al diseño del Guggenheim de Bilbao, y está hecho con titanium, materialidad que lo hace brillar al estar expuesto a los rayos del sol y que se relaciona al significado que le daban los indígenas al Valle Millahue, llamándolo “lugar de oro”.
Sin duda, el arte y el diseño son parte de los elementos que caracterizan a esta viña y que son imposible de pasar por alto. Mario Toral, Vicky Aguirre, Francisco Uzabeaga, Gonzalo Cienfuegos o Takeo Hanazawa son algunos de los artistas que intervinieron con sus creaciones las suites del hotel inspirados en diversas temáticas.
La experiencia continúa y la gastronomía no se queda de lado. En manos del chef chileno Rodrigo Acuña, con un estilo de cocina de autor y marcado por la estacionalidad, los platos que se pueden degustar en el restaurante Milla Milla del mismo recinto, se centran en lo que la tierra de la huerta orgánica trabajada por Rodrigo desde sus inicios, ofrece ese día para deleitar a los asistentes con exquisitas preparaciones. El resto de los productos son adquiridos de productores pequeños que no están a más de 100 km. a la redonda, como el pescado traído desde Pichilemu o la sal proveniente de Cáhuil. Cada preparación tiene un maridaje sugerido con algunos de los vinos de la viña.

Por otro lado, además de este exclusivo restaurante que también ofrece desayuno, almuerzo y comida a quienes se queden a alojar en el hotel, se sumó hace algunos meses el restaurante Pavilion que está ubicado en el centro del viñedo y que fue creado con una estructura de ventanales para que las vistas de la viña sean parte del espacio. Este destaca por tener un estilo más relajado, con preparaciones estacionales del chef Rodrigo Acuña y por ser un sitio ideal para celebrar matrimonios o distintos eventos.
Otro aspecto a destacar de la viña es la bodega, un espacio que es casi 100% sustentable y que fue creado por el premiado arquitecto chileno Smiljan Radic, donde su diseño convive naturalmente con el entorno y una parte de este se encuentra bajo tierra cubierta exteriormente por un espejo de agua, que además de ser estéticamente llamativo, cumple una función importante en la regulación de la temperatura de las más de 2.500 barricas de roble francés que se encuentran ahí.

Para celebrar el gran día
La experiencia en este lugar es única. Los espacios, los momentos y la naturaleza convierten a esta viña en un sitio diferente tanto para ir de visita como para celebrar uno de los días más importantes de la vida: el matrimonio.
Así es como desde el 2018 que Viña Vik, en su restaurante Pavilion, ha hecho ceremonias boutique de matrimonio que se caracterizan por su estilo elegante y personalizado, preocupándose de cada detalle para que los novios disfruten al máximo esa importante fecha rodeados de un entorno mágico.
En este sentido, el servicio que proponen a los novios incluye la opción de banquetería a cargo del chef Rodrigo Acuña, una coctelería de autor acompañada de vinos de la viña y tragos tradicionales, una infraestructura vanguardista con capacidad para 100 personas y todo lo necesario para organizar la celebración al gusto de cada pareja.
Además, los novios pueden pasar su luna de miel ahí mismo, aprovechando las instalaciones del lugar como la piscina y el spa, o también haciendo algunas de las actividades que estén disponibles. Un tour en bicicleta por la viña, almorzar en un romántico picnic, tener clases de cocina y maridaje o relajarse en un exclusivo tratamiento de vinoterapia, es parte de las opciones que ofrece Viña Vik a los huéspedes recién casados.