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Luna de miel de película

Fili y Gino están realizando el viaje de sus vidas

Filipa Muñoz y Gino Troni se casaron en febrero de 2017 y tomaron la decisión de meter su casa en una mochila y conocer el mundo para su primer viaje de casados. Ya llevan 14 meses viajando y 20 países recorridos, y aún no tienen la intención de volver. ¿Se animarían a hacer lo mismo?

No lo pensaron dos veces y una semana después de su matrimonio comenzó esta aventura por el mundo. “Lo mejor de esta luna de miel ha sido el tiempo que hemos pasado juntos, que se ha transformado en una forma increíble de iniciar nuestra vida de casados. Llevamos más de un año compartiendo 24/7, y nos seguimos haciendo reír, disfrutando y pasándolo tan bien como siempre. Valoramos mucho esta oportunidad de vivir tantas cosas en pareja, algo que no estaríamos haciendo en una vida más ‘normal’. No nos podemos quejar, estamos cumpliendo un sueño y somos felices. Eso es lo que nos mueve y continuará moviendo”, comentan desde alguna parte de su recorrido.

Demás está decir que recomiendan esta experiencia a todos los recién casados y, por lo mismo, hace un tiempo decidieron emprender un proyecto en conjunto y crearon www.comoyviajo.com (@comoyviajo_com), una página web donde asesoran a otras personas en sus viajes. “En más de un año de luna de miel, nosotros mismos hemos acumulado miles de consejos sobre qué hacer en tal ciudad, cómo ir de un lado a otro, qué o dónde comer la mejor comida típica, dónde no ir, las estafas más comunes en ciertos países y un largo etcétera. Por eso quisimos compartir y ayudar a otros que quieran aventurarse en un viaje como el nuestro”, cuenta Fili.

¿CUÁL HA SIDO SU RECORRIDO?
Nuestra luna de miel partió en España, sin ninguna razón en particular más que era el pasaje de salida más barato en su momento. Desde ahí nos emocionamos con visitar Marruecos así que partimos para allá. Estuvimos un mes recorriendo y ¡nos encantó! Sobre todo el tour en camello por el Desierto del Sahara. Era tan hermoso como lo imaginábamos: la arena café, las dunas tan suaves y las palmeras por aquí y por allá.

De ese lugar volamos a Austria y estuvimos dos meses dando vueltas por Europa del Este: Eslovaquia, República Checa, Polonia, Lituania, Letonia y Estonia. Estos últimos tres países nos sorprendieron gratamente con el alto nivel de desarrollo y todos los atractivos turísticos que tenían.
Desde Estonia cruzamos por tierra a San Petersburgo, donde tomamos el tren hasta Moscú para subirnos al Transiberiano. Recorrimos Rusia de un extremo a otro en tren y fue una experiencia genial. Entremedio nos escapamos a Mongolia, una total sorpresa. No sabíamos mucho de esta nación, pero nos enamoramos de ella; es completamente distinta a todo lo que habíamos visitado hasta ese entonces, muy natural y tradicional. Ahí comimos la comida más extraña del viaje, como té con sal, mantequilla con azúcar o arroz con carne remojado en té con leche. Es en esos momentos cuando se pone totalmente a prueba tu tolerancia hacia las cosas nuevas.

 

Nuestro recorrido nos llevó a pasar unos días en Hong Kong -realmente una locura de ciudad y a la que hemos vuelto en reiteradas ocasiones por las escalas de nuestros vuelos- para luego continuar al Sudeste Asiático. En esta primera parada visitamos Malasia, Indonesia y Singapur. Aprovechamos el buen clima y disfrutamos de sus playas, conociendo pueblitos pequeños y básicamente descansando.

Una vez que teníamos recargadas las pilas, partimos a India, otro sueño que teníamos pendiente. Estuvimos dos meses y apenas alcanzamos a conocer una pequeña parte. Es increíble lo enorme y variado culturalmente que es ese país; pero sí que es maravilloso… los colores, la gente, la comida, todo es nuevo y llamativo. Aquí nos tocó vivir uno de los instantes más especiales de nuestro viaje: la fiesta de Dussehra. Un amigo indio y su familia nos invitaron a celebrarla a su comunidad. Nos llevaron a los templos a ver las ofrendas y escuchar la música en vivo, nos acompañaron a los desfiles de dioses llenos de flores por las calles y hasta bailamos en círculo sus danzas típicas. Fue una experiencia muy especial y enriquecedora. Sin lugar a duda, India es de esos lugares que apenas llegamos supimos que tendríamos que volver.

Después volvimos al Sudeste, pero esta vez a Tailandia, Vietnam, Laos y Myanmar. Ahora ya vamos cada vez más lento, porque estamos más cansados, ¡pero sin ganas de parar! Así que nos queda un tiempo por estos lados de Asia, donde podemos viajar mucho más barato, y ya veremos qué nos depara el futuro.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS LES HA GUSTADO?
¡Difícil pregunta! Todos los lugares que hemos visitado han sido tan distintos entre sí, que cada uno tiene su encanto particular. Unos son más naturales, otros más desarrollados. En unos nos gustaron más las playas, en algunos la comida y en otros los templos. Pero sí tenemos nuestros lugares regalones.

Mongolia e India son dos de los países que se han guardado un espacio muy importante en nuestros corazones, puesto que son totalmente únicos. Son de esos sitios que, aunque te hablen una y mil veces de ellos, no puedes ni imaginarte cómo son de verdad hasta que llegas allá. Vietnam también es especial, puesto que a pesar del turismo se ha mantenido auténtico. Su gente es de la más simpática con la que nos hemos encontrado y su comida, la más variada. Además, tiene playas, historia, paisajes naturales muy lindos, templos, fiesta… la verdad, ¡lo tiene de todo!

Indonesia es el país más romántico en el que hemos estado, tiene muchos lugares tranquilos y geniales para conocer en pareja. El concepto de playas paradisíacas lo encontramos aquí, donde nos quedamos pegados varias semanas en agua turquesa y arena blanca, haciendo snorkel y comiendo rico. Y como somos citadinos, tenemos que hacerle una mención especial a Hong Kong, Bangkok, Singapur y Kuala Lumpur, que nos encantaron. Millones de personas, mucho movimiento, luces y ruido por todas partes y además muy entretenidas.

¿QUÉ TIPS LES DARÍAN A OTROS NOVIOS?
El primer consejo que siempre damos a otros viajeros es que planifiquen su viaje, pero a grandes rasgos. No es necesario (ni realista) tener hasta los detalles más mínimos al momento de partir. Pero sí hay que preparar las visas, vacunarse para algunos lugares, tener el pasaporte al día, saber qué equipaje llevar y ese tipo de cosas.

La preparación que viene después es de la ruta: ver cuánto tiempo tienen, los países que quieren visitar y el presupuesto disponible. De esta manera pueden ir armando un recorrido que vaya uniendo todos los puntos y minimice los tiempos de viaje. Todo el resto, como qué hacer en cada lugar, dónde dormir, qué comer, etc., va quedando para cuando ya estén viajando. Porque se van a dar cuenta que los mejores consejos son los que van apareciendo de la gente, del lugar y de otros viajeros.

Otras recomendaciones que les podemos dar es que viajen con la mente abierta y buena actitud y que estén ambos en la misma sintonía. Para esto último, antes de partir siéntense a conversar, de lo que busca cada uno de la luna de miel, de los lugares que quieren conocer y de todo lo que se les ocurra. Así, cuando se vayan de viaje, van a saber qué esperan uno del otro.

INFALTABLES EN EL EQUIPAJE
De acuerdo a esta pareja de viajeros, esto es lo que tiene que estar sí o sí en sus maletas:

Ir preparado para todos los climas y destinos, pero sin exagerar. Por ejemplo, si les va a tocar invierno, una sola tenida abrigada es suficiente, porque es lo que más pesa. Si van a playas, lo mismo. Y la gran parte debiese ser ropa cómoda para viajar y unas buenas zapatillas para caminar.

No olvidar un botiquín sencillo. Los resfríos, dolores de estómagos y cabeza, alergias y caídas leves son lo más común en los viajeros. Lleven remedios básicos y compren lo más específico a medida que lo vayan necesitando.

Viajar con seguro de viajes contratado desde Chile. Deben fijarse que este no tenga deducible (porque es más cómodo) y revisen qué les cubre, porque no todos pagan pérdidas de equipaje o accidentes. Puede que no pase nunca nada, pero es mejor prevenir que lamentar.

Un bolso de mano es muy importante. Tengan uno además de la maleta o mochila, que por lo general se van abajo en los buses o aviones. Entonces, en los bolsos pequeños, se llevan los documentos, algunas cosas para dormir más cómodos (almohada inflable, tapones para los oídos o antifaz) y a veces hasta una muda de ropa y útiles de higiene personal por si el viaje es muy largo.

Tener los documentos al día y respaldados. Viajen con algunas fotocopias del pasaporte y la cédula de identidad, además de unas cuantas fotos de cada uno para visas ‘on arrival’ y algunos dólares americanos en efectivo.

Otros. Llevar un adaptador universal, audífonos, música descargada (porque no siempre hay wifi), un kindle si les gusta leer (pesa menos que los libros), algún juego de cartas o de mesa, un alargador pequeño, aplicaciones para viajes en el celular (como mapas offline) y computador o tablet.

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