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Historias entre hilo y aguja

Dos diseñadoras que cuentan cómo ha sido su experiencia en el mundo de la moda

Daniela Bustamante, una joven diseñadora que busca recuperar la elegancia de antaño a través de la simpleza, y Macarena Cortés, arquitecta con 20 años de experiencia en el rubro de la confección, nos relatan cómo fue para ellas entrar en el mundo de los vestidos de novia y convertirse en verdaderas hadas madrinas del gran día.

No existe matrimonio sin un vestido de novia, y la búsqueda del diseño perfecto siempre ha sido para las mujeres una odisea entretenida, desafiante y que llena de ilusión a cualquiera. Es por eso que en este camino se necesita de una buena guía, alguien que conozca bien los pasos a seguir y que consiga un resultado que refleje en un 100% a la persona que se está casando.

Es esta premisa en la que se encuentran Daniela y Macarena, dos diseñadoras con estilos muy diferentes, pero que tienen el mismo objetivo: lograr materializar los sueños de cada una de las clientas que día a día entran a sus ateliers. “Las mujeres buscan un look que las represente, que se vean y digan: ‘sí, esa soy yo’, y que el resultado sea fiel a su estilo y a su personalidad”, comenta Daniela sobre la búsqueda de las chilenas a la hora de elegir un vestido, ya sea de novia o para cualquier otra ocasión. Por su parte, Macarena sostiene que hoy las jóvenes se atreven más a utilizar prendas que salen de lo habitual; a emplear tonalidades y texturas distintas que dan paso a una nueva tendencia, donde la ropa sale del casillero de ser simplemente algo que te pones encima, sino que más bien cuenta parte de tu propia historia.

Ambas nos abrieron las puertas de sus talleres y nos contaron cómo fue sumarse al mundo de los vestidos de novia, donde día a día apuestan por nuevas técnicas para satisfacer las necesidades de cada una de las nerviosas mujeres a las que atienden, y que prueba tras prueba se van convirtiendo en verdaderas princesas.

UN TOQUE DE ROMANTICISMO
Para Macarena Cortés, la búsqueda de un estilo fresco y juvenil comenzó hace más de 20 años, donde la creación de sus propias prendas era algo natural para ella. Luego de estudiar arquitectura, quiso desafiarse a sí misma empezando con una tienda en Lo Castillo, donde partió con lanas y cueros, para luego entrar de lleno en el campo de los vestidos de fiesta. “Quería jugar más en mis creaciones, apostar por cosas nuevas, pero eso encarecería mucho los vestidos. Fue así como por esas cosas de la vida una amiga que se casaba me pidió que diseñara algo para ella. ¡Fue todo un éxito! Desde ese momento no paré más, introduciéndome full en el mundo de las novias, donde marco tendencia con vestidos del tipo hippie-chic y boho chic”, relata la diseñadora.

Es a partir de ese estilo que las creaciones de Macarena buscan ser cómodas, pero a la vez apuestan por una tendencia súper distinta, donde se utilizan muchos colores pasteles y también otros más fuertes. “Me gusta marcar la silueta femenina. En cuanto a géneros, personalmente me encanta el tul porque lo puedo trabajar con muchas más texturas que las telas lisas, pero usamos de todo. Constantemente nos estamos arriesgamos por cosas distintas”, dice.

Otro factor que impulsó a Macarena a buscar un cambio en el mundo de las novias fue ver que muchas de sus amigas se casaban con prendas pasadas de moda, maquillajes muy recargados y diseños poco jugados, lo que las hacía ver mayores, y para ella, el día más importante de la vida de una pareja no debía ser así. “Yo sentía que la juventud no era eso, que ellas debían usar vestidos que reflejaran movimiento y frescura”, comenta.

Estas prendas de arte, como las suele llamar, cuentan con una inspiración basada en la fantasía y la sensibilidad, que apuestan por la silueta femenina, donde el tul, según explica, abre las posibilidades de crear texturas, tonalidades y juegos de luces, haciendo de un diseño algo único y creado especialmente para la clienta.

Últimamente Macarena se ha vuelto toda una productora de eventos con el fin de potenciar la industria de novias en nuestro país. Hace un par de años organizó un desfile en el jardín de su casa para celebrar sus 20 años en el mundo de la moda, y recientemente estuvo a cargo de Ren Novias Santiago. En esta última pasarela, no solo participó con sus diseños, sino que además se ocupó desde la producción hasta la escenografía del evento, el que resultó ser todo un éxito.

RECUPERANDO EL GLAMOUR DEL PASADO
A pasos de cumplir los 30 años, Daniela Bustamante no puede evitar volver a esa máquina de coser que le regalaron a los 16, con la que de curiosa y de manera autodidacta, aprendió a hacer sus propias prendas. Años más tarde profesionalizó este oficio estudiando Diseño de Vestuario, para luego consagrarse trabajando junto a grandes exponentes del diseño nacional como Octavio Pizarro y Catalina Musalem.

Su llegada al mundo de los vestidos de novia fue algo casi natural. Su hermana recibió su anillo de compromiso y le pidió que diseñara algo especialmente para ella. Es a partir de ese instante que este mercado no la soltó nunca más. “Siempre tuve un sello más formal en mis diseños. Me gusta definir mi estilo como distinguido y femenino, siento que son vestidos atemporales, que se podrán ver en 10 o 20 años más y no reaccionar como ‘¡Qué estaba pensando!’”, explica Daniela.

Dentro de su proceso de creación, la diseñadora busca que el vestido represente a su clienta, pero al mismo tiempo intenta ir un poco más allá de lo dictaminado por las tendencias de moda, incluyendo materiales naturales, sustentables y de primera clase, donde la seda es su favorita. Otro punto fundamental es que “nada es al azar, cada bordado ha sido creado especialmente para ese vestido en particular, lo mismo con las siluetas de estilo elegante y fresco. Los vestidos potencian lo mejor de la mujer, logrando que esta se vea distinguida, pero a la vez coqueta, sin caer en lo burdo ni en los excesos”, afirma.

Pero, ¿qué vestido le gustaría utilizar a esta joven diseñadora el día de su matrimonio? Daniela tiene bastante claro lo que quiere: su prenda soñada para esa jornada debe hacer exclamar a todos los asistentes: “Ese vestido es demasiado ella”, por lo tanto, este debe reflejar al máximo su personalidad y gusto.