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Columna: El gran salto

¡Ojo si escogiste un vestido strapless para tu matrimonio! María Isabel Maturana en su entretenida columna nos cuenta una anécdota que le pasó a su prima...

La elección del vestido de novia nunca es fácil. Creo que toda mujer tiene la esperanza de contar con un vestido hecho especialmente para ella desde los inicios de los tiempos. Pero con esta historia no solo les quiero recomendar que antes del gran día hagan todos los movimientos posibles con su vestido puesto, sino que también quiero aconsejarlas respecto a los vestidos strapless. Me encantan, los amo, pero después del matrimonio de mi prima, la Conty, decidí que, aunque esa sea la forma de vestido que me quede mejor, no la voy a usar.

La Cotita es la prima regia de la familia. Flacuchenta pero bien atribuida, ¿me entiende usté? “pesho paloma” por no contarles públicamente que se operó las pechugas exactamente un año antes de casarse. Se casó en diciembre, pero se fue a vivir a la playa durante todo octubre y noviembre. El vestido lo tuvo listo desde julio, ella decía que era de “mala suerte” probarse el vestido muchas veces, sobre todo los meses previos al gran día, por lo que no se lo debe haber puesto más de tres veces. Jamás pensó en ensayar algunos pasos de baile con el vestido puesto, mucho menos el lanzamiento del ramo.

Cuando llegué a la iglesia y la vi, me quería desmayar de lo linda que se veía. Todo fue perfección hasta que se vino la hora de tirar el ramo. Había emoción en el ambiente, todo el matrimonio estaba expectante del minuto. Cámaras grabando y flashes que capturarían la secuencia de lo que fue el segundo que casi arruina la gran noche de la Cota. Uno, dos y tres… Saltó con entusiasmo hacia atrás, con tanto, que el vestido -por desgracia strapless- la abandonó en una de las noches más importantes de su vida. Mi prima quedó haciendo topless en la mitad de su matrimonio, con fotógrafos capturando el minuto.

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Pero menos mal que su querida madre estaba cerca y pudo auxiliarla rápidamente con una chaqueta que por suerte tenía en la mano. La Cota supo muy bien tomarse con humor el episodio, y no dejó que el gran salto acabara con la perfección de su gran día.

María Isabel Maturana

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